lunes, 19 de enero de 2015
La borra del café
Me viene a avisar el oleaje de la taza de café... Me viene a avisar que tengo insomnio y que es el día más frío de todo el verano.
La borra me avisa que te fuiste igual.
Creo que me hubiera bastado con que me digas que estabas por ahí.
Hasta quizás, en algún otro tiempo paralelo, hubiera ido a buscarte.
Hubiera preferido no enterarme por el viento u otros soplidos.
Creo que sólo me inspiraba el hecho de saberte risueño al lado mío. (Te fuiste igual).
Me sostenía la inocencia de creer que las cosas pueden ser para siempre.
Me hubiera bastado con un manuscrito que despertara alguna esperanza.
Me hubiera bastado, aunque sea, tu voz temblando en el teléfono... diciéndome que era tarde, o temprano, ya ni sé.
Creo que todo podría haber sido más fácil si me abrigabas un ratito más. Te fuiste igual.
A lo mejor, las excusas no son el mejor vestido de verano.
Sintiéndote lejos, es lo mismo que nada.
La borra de café me vomita estas astucias y yo miro la ventana por si se te ocurre saludar.
No, ya no estás. Te fuiste igual.
Me alcanzaba un minuto, me sobraba el tiempo para vos.
Te fuiste igual.
"¿A dónde van las nieblas, la borra del café, los almanaques de otro tiempo?" Se preguntó alguna vez Cortázar...
Ya no importa, te fuiste igual.
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