martes, 5 de abril de 2016
¿Dónde está la libertad?
-¿Dónde creés que está la libertad? - le pregunté a un alumno de diez años.
-Es fácil. En las cárceles. - Me dijo sin dudar.
-¿Cómo que en las cárceles? - Dije confusa.
- Sí. Y en las jaulas, y en los cementerios.- Añadió.
Lo miré sin entender. Me miró con esa cara con la que (inequívocamente) miran los niños cuando un adulto no comprende las cosas más simples, más elementales. Tomó aire, como cansado de tener que explicar algo una y otra vez, y dijo...
-Las cosas solamente se pueden sentir y están ahí donde más faltan. Estamos libres todo el tiempo y no nos damos cuenta.
-¿Vos decís que no sentimos la libertad?
-Nunca sentimos la libertad, pero sí cuando falta, cuando falta ahí está.
El peso de las cosas se experimenta cuando faltan y vivimos toda la vida privados justamente de comprender lo que tenemos. No porque no exista... Es existe, pero no lo vemos.
Para mi alumno, solamente entre rejas entenderíamos qué es la libertad, la encontraríamos en una cárcel. Solamente cuando cae por el peso de su ausencia, cobra sentido una palabra. Lo que está lleno de sentido no es jamás la presencia, lo concreto, lo táctil. La ausencia de las cosas, nos hace sentir su real presencia, su significado. Todo ésto entendió un niño, y nosotros no.
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