lunes, 22 de septiembre de 2014

Memorias de Greta VI

A Greta le encantaba el rock. Su adolescencia fue de recitales, drogas y alcohol. (Dicho en sus propios términos, eh!). Fue madre a los 18 años y el padre de su hijo nunca apareció. A esas alturas su hijo mayor ya tenía 15 años y ella apenas 33.

-         Si hay algo que me da bronca es que a las nenas siempre le compren jueguitos para cocinar, para lavar, tablas de planchar, escobitas y salones de belleza repletos de accesorios para que sean más lindas. – Me dijo Greta una tarde.
-         Tenés toda la razón. 
-         A los nenes les compran armas, pistolas de agua, otras lanza balines y algunas espadas guerreras. ¿No te parece terrible?
-         Tenés toda la razón de nuevo. – Le dije con toda mi admiración.
-         Me gustaría que los nenes de chiquitos ya sepan que el mundo puede funcionar de otra manera. Los varones pueden aprender a planchar y a cocinar, y las nenas no hace falta que estén horas en el salón de belleza y se compren esos tacos de plástico que les arruinan todos los piecitos para verse más bonitas.
-         Cuando yo era chica, me gustaba jugar con muñecos de varón. – Le dije a modo de confesión.

Greta se rió y me dijo…
-         Yo a tu edad estaba pariendo. Estaba muy asustada y estaba muy sola. Tenés suerte de ser una piba inteligente y de tener a tus viejos con vos.
-         Vos también sos una mina inteligente y más valiente de lo que yo hubiera sido en tus circunstancias.- Le dije nuevamente con una honestidad desconocida.



A mi jefa heavy metal llena de tachas y borcegos, se le llenaron los ojos de lágrimas y rápidamente subió al baño. Nunca más tocamos el tema. Pero ese día entendí que Greta sabía mucho de la vida, porque tuvo que aprenderlo todo de golpe.


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